Pensamientos de solsticio de invierno

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En los últimos 6 meses han habido muchísimos cambios en mi vida. Tanto, que mi vida ya no tiene que ver con lo que era.

Pero si reviso estos 6 meses atrás, lo que sí se ha mantenido es mi convicción, mi confianza. Todas las decisiones tomadas las he sentido primero como intuición en la boca del estómago y luego como chispa calentita en el plexo solar, en el corazón. Y ahora puedo decir que tengo la convicción que estoy donde quiero estar, haciendo lo que quiero hacer. Trabajando con mis manos y con absoluta pasión. Tengo plena confianza en mi y en la vida. Confío que todo lo que me llega es para mi aprendizaje, para conocerme un poquito más o para trabajar aspectos de mi. Y confío que todo lo que se va es para seguir más liviana. Siento que estos meses me han aportado mucha claridad, que se traduce en consciencia. Es como una sensación de tranquilidad, de ser conocedora de la verdad sin llegar a vislumbrarla entera. Es como que mi ser comprende todo, aunque mi cabeza no lo entienda. Tengo como una paz interna que va más allá de lo que pasa, de lo que siento.

En relación a Botanica, me doy cuenta, que cuando haces las cosas desde el corazón y pones todo de ti, en cada producto, en cada texto, en cada foto, hay un pedacito de mi alma. Porque Botanica soy yo, enterita. Con mis más y mis menos. Y vuelvo a confiar. Porque a diferencia de al principio, no siento competencia cuando veo miles de proyectos como el mío o cuando alguien me pregunta las fórmulas o cuando enseño a alguien a hacer lo que hago. Por que siento que nadie va a hacer exactamente lo que yo. Mi creatividad, mis ideas, mi pasión está en mi. Y quien me apoya y me compra a mi, es porque, más allá de lo que le puedan gustar mis productos, conecta conmigo y con mi forma de sentir, de entender el mundo y de vivir la vida. Porque cuando me leéis, veis mis fotos, me encontráis en una feria o utilizáis un jabón, hay una sensación que une y da coherencia a todo ello.

Y cuando es así, desde el corazón, con todo el alma y plena confianza, llegan personas, colaboraciones, planes, ideas que dan vida a mi proyecto. Gente que confía en mi y me ofrece propuestas. Tiendas que quieren mis jabones. Personas que valoran mi trabajo y repiten. O que vienen a verme a las ferias, sólo para ponerme cara o para saludarme de nuevo. Ferias que me buscan expresamente para tener mi paradita. Incluso personas que no me compran pero me siguen desde el principio, apoyándome.

Doy gracias profundamente por todas las personitas que me seguís y me apoyáis, por todo lo vivido hasta ahora y por todos los regalos que me han ido llegando y que me dan la convicción de que sí, que el camino sigue por aquí. Y me doy gracias también a mi, por moverme desde la pasión y poner todo de mi en ésto.

En este solsticio, del cual llevo días sintiendo su energía, en el que nos sumergimos en la noche más larga del año, en el que la luz empieza a resurgir de tanta oscuridad, me permito evaluar todo lo hecho con Botanica hasta aquí. Aprovechar esta oscuridad para zambullirme en las profundidades y revisarlo todo, desde los cimientos. Para así poder aportar luz y que resurja con más claridad en primavera. Así pues, me permito afianzar mis puntos fuertes y revisar mis debilidades, como la constancia, mi dificultad con el compromiso, mi mejorable organización, e incluso mi relación con el dinero.

Llevo días sintiendo que necesito parar. A diferencia del año pasado, estoy agotada pero no exhausta. Porque seguiría produciendo y haciendo ferias. Pero es otra sensación la que me hace bajar el ritmo y parar. La necesidad de revisar y hacer trabajo interno. Hace días que me vienen mil ideas relacionadas con el rumbo de Botanica, mil cositas que me encantaría empezar a dar forma. Y para eso, necesito un tiempecito en silencio para ir cociéndolas en mi cabecita y que pasen a mis manos. Necesito poner sobre papel todo lo hecho y todo lo que quiero hacer. Trazar un plan, definir, organizar. Soltar lo que ya no me sirve. Ahora que Botanica ha ido navegando durante un añito ya, quiero trazarle un mapa, para no naufragar y que pueda llegar a puertos bonitos y seguir aportando todo lo que me aporta y todo lo que os aporta.

Así que, aunque aún me quedan tres días de feria, después me tomaré estos días de descanso para definir mi rumbo.

Os abrazo en este solsticio de invierno.