De pasión, confianza y luz de primavera

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La luz llega ya.
Yo la miro como es,
y la dejo ser.

No sé si es la luz casi primaveral, la temperatura agradable de estos días, el viento constante que despeja la mente o la luna creciente, casi llena, que nos acerca al eclipse de luna llena en Leo. O la mezcla de todo ello. Y quizá el hecho que me dejo en paz. Pero hoy, algo ha cambiado.

Desde pasado Reyes, y en todo el mes de enero, no he hecho "nada". No he producido. No he dado señales de vida en las redes. No he ido a ferias. Ni he repuesto en tiendas. De hecho, no he vendido. Lo que más he hecho ha sido dejar que las ideas lleguen a mi mente y hacer listas y más listas. Y soñar, imaginar, visualizar, meditar, estar en contacto conmigo, en definitiva, permitirme estar así. Es cierto, que ha habido días que, no ha sido tan idílico, y me he machacado bien. La presión, auto impuesta, del tener que hacer. Del tener que cumplir con las expectativas que se supone que tenéis de mi y de mi proyecto. Todo ello, algunos días, me ha hecho sentir frustrada y poco capaz. Pero, también es cierto, que por debajo de todo eso, estaba mi paz. Una calma sencilla y humilde, reconfortante, que me hacía sentir segura con este "no hacer". Por que hay actividad externa, la que se ve, la que materializa, la que es hacia fuera, la que obtiene resultados palpables. Pero también hay muchísima actividad interna, y es completamente necesaria para que luego fluya el hacer hacia fuera. Y necesita tener espacio vacío para que se dé. Es la que viene con la interiorización, con la meditación, con la quietud y el silencio y, sobretodo, con el "no hacer". Que tiene que ver con la conexión con uno mismo, con nuestra verdad, con la vida. Es una actividad que no se ve, y de la que a veces, incluso uno mismo, no es consciente. Pero es algo que va solo, que va haciendo por su cuenta, inspirándose, visualizando, soñando, intuyendo; dejando que fluya nuestra propia creatividad. O quizá incluso, aquello que viene de algo superior y se posa en ti para que le des vida. Y esta energía más hacia dentro, tiene tanto que ver con el ritmo natural, con la energía que nos brinda el invierno. Como las semillas, que reposan bajo tierra, a la espera de la luz. Vida latente en cada átomo vibrante de su estructura molecular. Invisible, impalpable, pero real, existente. Ahí empieza el milagro de la vida, de dónde, al estar lista, brotará la manifestación de esa semilla hecha planta. Y justamente, el día 2 de febrero se celebró Imbolc, una festividad pagana de tradición celta que celebra la vuelta de la luz. O lo que se conoce como la Candelaria. Así que no puede tener más sentido.

La confianza en la magia de la vida nos permite soltar el control y las expectativas para rendirnos a su "plan". Al plan de dejar ser lo que es tal y como es. Sabiendo, con certeza, dentro de nuestro ser, conectado con nuestra verdad, que lo que tiene que ser para nosotros, será y se manifestará en nuestra vida. Siento que lo único que tenemos que hacer es estar conectados con nosotros mismos, con nuestras necesidades, con nuestra esencia. Preguntarnos en cada momento si estamos donde queremos estar. Y tomar decisiones. Para alinearnos con lo que nuestra alma verdaderamente anhela.

Hace exactamente un mes y dos días que no he hecho nada. Ni siquiera escribir. Si supieseis la de veces que me he intentado forzar para volver a hacer algo o para volver a escribir algo. Si supieseis lo difícil que ha sido para mí, en algunos momentos, sentir que no estaba haciendo nada, que pasaban los días y que se acumulaban todas las cosas que mi mente quería hacer, o que mis infinitas listas me recordaban cada día o que mi exigencia me mandaba. Para, claro, no quedar mal con "mis clientes" o con las tiendas. Y es que, no soy una vendedora/comerciante/emprendedora habitual. Ésto que hago, hacer jabones y crear productos, lo hago con mis manos, que están estrechamente conectadas a mi alma. Es como si a través de ellas, se materializa mi ser. ¿Os dais cuenta de cómo lo expreso? Justo por esto, os digo que, es algo tan precioso que no quiero pervertirlo. Es un regalo tan bello en mi vida que no lo vendo a las exigencias comerciales, a la necesidad de ganar dinero. El dinero siempre llega a mi vida y lo vivo desde la abundancia. Siempre he tenido y siempre tengo lo que necesito. Confío profundamente en que el universo me provee de aquello que necesito en cada momento para seguir el camino de mi alma. Dicho esto, puedo soltar la exigencia de tener que venderme, seguir estrategias de márketing, optimizar mi web, ser más visible en redes, ir a más ferias, responder antes los mails, entregar rápidamente los pedidos... Si, vuelvo a repetiros, no soy una vendedora convencional. Y no voy a sentirme mal por ello. Sino que yo soy así. Y como soy el alma de Botanica, Botanica es así también. Eso no significa que no quiera hacer todo eso y mejorar mi proyecto y llevarlo cada vez más lejos y poder vivir, en gran parte, de ello. Lo que significa es que me dejo en paz. Significa que voy haciendo según voy sintiendo, desde lo más auténtico que soy. Que voy creando cuando estoy conectada con mi energía creadora, cuando siento inspiración y un impulso me lleva a materializar desde las manos. Y que, si no lo siento, no lo hago. Significa también, que conecto con un cierto tipo de personas que me compran a mi, porque vibran a la misma energía que yo y conectan conmigo. Y como siento que estáis ahí, acompañándome, aún cuando mi energía está hacia dentro y no hacía fuera, respiro tranquila. Por que, repito, lo que es para mi, me llega. Y no por hacer más, voy a llegar más lejos. Sino que, como más conectada esté conmigo, con mi esencia, con lo que necesito, más la vida va a fluir en el sentido que mi alma necesita para seguir su camino.

Llevo unos días especialmente contenta. Puede que este solecito de estos días, medio primaveral, ayude a empezar a poner la energía hacia fuera. Y hoy, ha sido levantarme e ir directa a retocar la foto de la luz en el taller, que la tenía en el escritorio del ordenador desde hacía un tiempo, a la espera que llegase el momento en que sintiese utilizarla. Me he hecho un Earl Grey bien calentito, he abierto un poco la ventana, he puesto música balcánica y he barrido el suelo del taller. Y mientras iba barriendo, todas estas palabras me iban emergiendo solas. Así que, simplemente, ésto de hoy, ha fluido solo, desde dentro hacia fuera, porque era el momento en que tenía que ser.

Desde esta energía os lanzo un soplo de las semillitas que siento que están ahí, esperando el momento adecuado para brotar. Son cositas que me gustaría hacer y que, al ponerlas por escrito y compartirlas, se me vuelven como intenciones, como lista de manifestaciones. Y teniendo cerquita el eclipse de luna llena en leo, que tiene que ver con el corazón y con lo que deseamos, las escribo para darles más luz aún.

He empezado a recibir encargos de bodas que quieren que mis jabones sean los regalitos para sus invitados, algo que me parece precioso y que me emociona profundamente. Para seguir publicitando ésto, quiero hacer unas fotos bonitas y una web. Dónde también haya una parte para comuniones y bautizos. Y también una parte para cursos de jabones que quiero hacer. Y quiero seguir creando lo que van a ser mis nuevos productos, que prefiero no desvelar, y que verán la luz en primavera. Para seguir formándome, me he apuntado a un curso de márketing y a otro de cosmética natural que me permita profundizar en lo que hago. Y para seguir ampliando mi experiencia vital y seguir enfocada en lo que siento que ahora necesito, me he empezado a formar en  reiki, meditación y, de aquí a unos meses, en yoga.

Con todo esto, os invito a que conectéis con vuestro corazón y os preguntéis qué necesitáis. Y que aprovechéis este potente eclipse de luna llena que viene el día 10, para que toméis consciencia de ello y podáis manifestar lo que anheláis.

Os deseo lo mejor.

Mucha luz en vuestro camino.

Alba

Suena: Djelem djelem de Barcelona Gipsy Klezmer Orchestra