depuración primaveral : limpieza cosmética

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Me doy cuenta de que es primavera, cuando la siento en mi. Siento frescura, alegría y necesidad de limpiar. De limpiar a todos los niveles. Tirar cosas que no utilizo, vaciar, hacer espacio. Limpiar profundo todos los rincones. Dejar de comer tan copioso y denso, me apetecen ensaladas, cremas templadas, comidas ligeras, frutas frescas. Y agua, mucha agua. Agua saborizada, con menta, limón y pepino o con frambuesas y albahaca... Limpiarme por dentro. De las toxinas acumuladas durante una época de cobijo, de movimiento estático y lento, de una estación fría en que el cuerpo pide almacenaje. Con el aire fresco de primavera, se activa el movimiento hacia fuera. Y el cuerpo reclama vitaminas. Limpiar, vaciar, para después regenerar y nutrir. También con la piel. La piel que poco a poco se desnudará de las capas de invierno. Que ha estado cubierta, protegida. Ahora reclama ser vista, darle mimo. A mi me apetece especialmente exfoliarla, me sirve a nivel físico para retirar la células muertas y oxigenarla, y a nivel simbólico, para quitarle el "polvo" energético de todo un invierno en la cueva.

Me gusta especialmente, una mañana de domingo, mejor si la luna está de cuarto menguante en adelante, como hoy; relajada, sin nada programado que hacer, con este aire fresquito de buena mañana. Con suerte los pájaros que suenan afuera, que por tópico que suene, es un absoluto regalo. En mi casa, si abro la ventana, se siente el aroma dulce y sutil del jazmín rebrotando. El silencio tranquilo de las primeras horas del día. Con un pijama fresco y los pies descalzos y contentos. Pongo agua a hervir y escojo dos o tres plantas secas de mi estantería de plantas. Pétalos de rosa, caléndula y lavanda. Suave y alegre. A la mitad del agua caliente le hecho el zumo de medio limón. Salgo a la terraza y dejo que el sol caliente mi cuerpo. Me lo bebo despacio, a sorbos de pajita. Me ayuda a depurar cada mañana. Infusiono los pétalos en el agua caliente que sobra. Preparo una toalla seca que me envuelva la cabeza mientras la pongo sobre el vapor de flores. Respiro profundamente. Y me dejo tranquila diez minutos mientras mi piel suda y se desprende de todo lo que ya no le sirve. Hago lo mismo con mi mente, que destile todos los pensamientos que me agotan para que dejen espacio al silencio y la quietud del reposo y el autocuidado. Las palabras bellas las dejo que entren. Cuando noto que chorrean gotas por las mejillas, me salgo de debajo de la toalla. Aprovecho la piel húmeda y los poros abiertos para exfoliarme la piel de la cara. A veces con plantas, otras con azúcar o sales, otras con almendra o avena en polvo. Según la intensidad que quiera, según como sienta la piel, según lo que me pida. La escucho cada vez. Hoy me apetece una sal muy fina y barro en polvo, que arrastre profundo. Me masajeo suave la cara sintiendo el placer de imaginarme el regalo que me estoy dando, renovando cada milímetro de mi piel. Retiro la mezcla de la cara con una parte del agua sobrante de la infusión de pétalos. Y por último me unto con una mascarilla de arcilla, avena y miel, dulce, nutritiva, que abrace mi piel y la alimente profunda. Me tumbo, cierro los ojos y respiro. Mientras la mascarilla absorbe todo el pasado de las células de mi piel. En cada exhalación dejo ir todas las creencias que me limitan, así como se van todas las impurezas. En cada inhalación, me nutro de amor por los poros y los pulmones. Directo al corazón. Después de retirar con caricias y agua la mascarilla, me aplico agua de rosas, que me cierra los poros y me conecta con el amor propio.

Con la piel limpia y llena de luz. Con mi cuerpo relajado y lleno de amor. Me bebo un gran vaso de agua. Como un río que me limpia entera por dentro. 

Y así, así siento que me renuevo. Que me vacío de lo antiguo y dejo espacio a lo nuevo. Que me he renovado y que estoy lista para toda la belleza y alegría que la primavera trae para mi.

Pero sobretodo, lo que siento, es que me he cuidado y me he dado el amor que me merezco.

¿Qué haces tu para recibir la primavera en tu cuerpo?