ritualizando lo sagrado femenino

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Desde mi primera regla, a los 11 años, he sufrido dolores de regla intensos y paralizantes, de la mano de un diagnóstico de ovarios poliquísticos. Durante estos casi 20 años, ha sido un camino de aceptación y amor hacia mi misma. Cada vez más profundo, cada vez más consciente. Ha sido la puerta a re-conocerme y a vislumbrar el poder que hay en mi y en cada mujer. El dolor tapado y no escuchado, con pastillas, nos somete y desconecta de la fuente de sabiduría que es nuestro cuerpo. Hoy, me siento sostenida por mi misma con el fiel compromiso de responzabilizarme de mi dolor. De escuchar la historia que viene a contarme. De sostener la herida que hay detrás. El amor hacia mi misma me sana esencialmente. Y me acompaño de rituales que dan el lugar que se merecen a lo sagrado femenino. Un cuarzo en mi vientre que abraza amorosamente mi útero, envuelto en una bufanda alrededor de mi cintura. Un aceite de masaje para entrar en contacto con mis ovarios y escucharlos. Hojas de fambruesa infusionadas en agua caliente para recomfortarme por dentro. Un cuenco de cerámica donde verter mi sangre sagrada cuando llegue y honrarla. Así me doy el espacio y el cuidado que necesito.