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Alba guiluz

el alma de Botànica

 
 

Mi camino empieza desde dentro. Intentando plasmar todo mi mundo interior más allá de mi misma, buscando siempre mi voz más profunda, sincera y auténtica. Esto ha sido a través de la escritura, sobretodo, como forma de autoconocimiento, casi como herramienta terapéutica. Y, desde hace unos años, a través de la cosmética natural, como una manera de conectar con mi poder, de estar en contacto con la naturaleza y de plasmar mi esencia en la materia, a través de un proceso creativo, casi escultórico. Desde mi propia necesidad de autocuidado y amor propio, nacen productos que acompañan en este camino de reconexión, autocuidado y amor propio.

 
Botànica nace de mi y de mi historia. Así que, antes de hablaros de Botànica como proyecto, os hablo de mi, como alma de Botànica
 

quién soy

Para mi es importante y para la coherencia del proyecto, saber quién soy. Porque conocer quién soy, es acabar de dar sentido al proyecto. Es conocer el alma de Botanica, la persona detrás de las palabras que leéis, de la emoción que os provoco o de la experiencia que os regalo; o de las manos que han elaborado con mimo el producto que os ofrezco. Porque de alguna manera, cuando compráis una crema o un jabón, me lo compráis a mi porque de alguna manera conectáis conmigo, con mi sensibilidad, con mi visión del mundo, con mi manera de sentirlo, de vivirlo, de expresarlo. Así que, por ese respeto a vosotros, me presento.

Soy Alba Guiluz, de 30 años, y vivo en El Vendrell, Tarragona. Soy la persona que ha soñado durante años con este proyecto y la que, un 14 de Noviembre de 2015, creó Botanica tal y como existe hoy. Soy la persona que diseña y crea todos los productos, la que está detrás de la cámara que los fotografía, la que escribe todas sus palabras y crea toda su historia.

 

cómo empieza mi camino

Desde jovencita he sentido la necesidad de ir a lo más básico, a lo más auténtico, a lo más natural. Y a la vez, poco a poco he ido entendiendo la importancia de escucharme, de cuidarme. Así pues, empecé un camino de consciencia, hacia mí misma y hacia el mundo en el que vivimos, de una forma integral y holística. Recuerdo los libros “Siddharta” de Herman Hesse y “Otra manera de vivir” de Jane Godall como unos de los muchos libros que han conectado conmigo de una manera especial, y de alguna forma, me han despertado y han guiado mi camino.

 

conciencia en la alimentación

Uno de los primeros pasos que di fue en relación a la comida. Dejé de comprar procesados, miraba las etiquetas en busca de E’s, me hice experta en listas de ingredientes… Empecé a cosechar, en macetas, mi propia comida: lechugas, cebollas, tomates, zanahorias… Entendí la importancia de comer una comida sana, nutritiva, sin pesticidas… Y me hice vegetariana por respeto a la vida y como una manera de cuidarme. Fui siete años vegetariana estricta. Hasta que sentí que me alimentaba desde una teoría mental y no desde la necesidad de mi cuerpo. Muchos años después, lo sigo siendo, pero lo vivo diferente. Ahora escucho mi cuerpo y, simplemente, le doy lo que necesita. Mi manera de alimentarme, desde entonces, ha sido lo más natural posible, de temporada, orgánico y simple. Entendiendo que lo que alimenta mi cuerpo, es también mi medicina. Y que todo lo que necesito, lo encuentro en la naturaleza.

 

cuidándome a nivel interno

Continué dando pasos, y empecé a ampliar mi mirada, en relación a la medicina. Dejé de tomar medicamentos químicos y empecé a curarme a través de homeopatía. Empecé a hacer yoga, a meditar, aprendí reiki… Poco a poco, fui estudiando el origen de las enfermedades, la relación con las emociones, y empecé a adoptar una visión holística. Empecé a entender que para no enfermar es necesario comer más limpio y complementarlo con plantas que favorezcan mi fuerza interior; además de ejercicio, descanso, gestión de las emociones… Así que, empecé a interesarme por las plantas de mi entorno, por sus usos y beneficios en la cocina y como medicina natural. De forma autodidacta, y acompañada de libros guía y, en ocasiones, de algunos maestros, fui aprendiendo a reconocer, recolectar y usar algunas plantas. Hacía infusiones, las incorporaba en mis ensaladas, me hacía batidos verdes, cocinaba con plantas silvestres…

 

mis comienzos en la cosmética natural

Una vez, un amigo me dijo que todo lo que ponemos en la piel pasa directamente al torrente sanguíneo, por lo que no pongas en tu piel aquello que no puedas comer. Así que empecé a revisar lo que ponía en mi piel. Yo, que como buena cuidadora de mi salud, utilizaba mil cremas, las tiré todas, y reduje mi cuidado al mínimo necesario. Entendiendo que la belleza de la piel es desde dentro hacia fuera. Así que todo empezó cuando quise hacer todos mis productos de higiene personal y de cosmética, para no utilizar ningún químico y porque siempre me he guiado por una necesidad de autosuficiencia, de ser capaz de hacer por mi misma todo aquello que necesito; y también por una idea de sostenibilidad, de volver al origen, a lo esencial, a lo tradicional. Por lo tanto, empecé a hacer mis propios aceites corporales, mi pasta de dientes, mis tónicos faciales… Pero, por alguna razón, lo primero que hice fue hacer mi propio jabón, que no es que fuese lo más fácil, pero es el que me vino. Había algo que me conectaba con este hacer ancestral, con las abuelas, con las mujeres mayores sabias que hacían jabones de forma artesanal. Con esas ollas grandes al fuego, removiendo con largas cucharas de palo. Una imagen que me recordaba a las brujas, y eso me gustaba.

 

gestando la idea

El primer jabón que hice, hará unos 9 años, fue un desastre. Esperé 4 semanas a que endureciera pero aquello quedó como una gelatina inservible y lo tuve que tirar a la basura. Pero no desistí y continué experimentando varias veces, hasta que encontré la fórmula que sí funcionó. Pasé por compartir el proyecto con mis amigas, como algo que nos unía, una manera de compartir un rato juntas creando. Para acabar, poco a poco, dándole forma hasta llegar a lo que es ahora. Se gestó como una semilla, que a medida que iba avanzando en el proceso iba definiendo una idea cada vez más clara en mi cabeza, y al cabo de un tiempo, acabó materializándose de esta manera, tal y como sentía que tenía que ser. Imaginando y creando mis propios jabones y cosméticos, diseñándolos y haciendo mis propias fórmulas. Este proceso ha durado años, además de un camino autodidacta, me he ido formando con diversos maestros y maestras sobre plantas y cosmética natural. Y es ahora cuando puedo deciros que todo pasa por alguna razón y que si estás en el camino que conecta con tu esencia, todo fluye. Y que todo lo que deseas llega y se materializa en el momento adecuado.

 

desde donde estoy ahora, agradecida

Y así, habiendo llegado hasta aquí, me agradezco a mi misma, el escucharme y sentir lo que necesitaba, la conexión con mi esencia, el vivir en coherencia con mi sentir, el permitirme y entregarme a la vida y a su proceso, el tener paciencia y confianza en que todo llega cuando tiene que llegar. Y agradezco a la vida por permitirme ser y permitir que lo que deseo se manifieste, se materialice y dé fruto. Y os agradezco a vosotros el estar aquí, acompañándome en cada paso cálidamente.

Gracias.

 
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